lunes, 14 de agosto de 2017

¿PODEMOS EVITAR LOS ICTUS Y LOS INFARTOS?. Parte I.

  
 Hace unas semanas impartí una charla sobre alimentación y riesgo cardiovascular y dado que algunas personas interesadas en el tema no pudieron oírla, intentaré hacer un resumen que aparecerá en el blog en varias entregas. Seguramente añadiré algún dato o comentario nuevo.

PARTE I: Las cifras.

 En España, cerca de 100.000 personas sufren un infarto de miocardio cada año, 33.000 fallecen antes de llegar al Centro de Salud, y 130.000 son víctimas de un ictus. Esto supone cerca de 70.000 fallecimientos. Anoche mismo falleció Terele Pávez, actriz, a los 78 años, de un ictus que le ha robado unos 7 años de vida.

 En el 40% de los casos de ictus, las secuelas producen una incapacidad grave. Pensemos lo que supone esto para la vida de la pareja y cómo cambia el día a día de toda la familia. Todos conocemos casos, por desgracia, de personas cada vez más jóvenes, cuyas consecuencias repercuten de manera definitiva para el resto de sus vidas.

 Antonio Banderas habla en El PAIS de lo que le ocurrió en enero: “Sufrí un ataque al corazón el 26 de enero, pero tuve mucha suerte, fue benigno y no ha dejado daños". "Me sometí a una intervención en la que se me implantaron tres stents en las arterias coronarias”.
Imagino que dice que su infarto fue benigno porque no lo mató. También reconoció que se está replanteando muchas cosas, o sea, cambiar sus hábitos de vida tal y como le han aconsejado sus médicos de Ginebra. Por cierto, no me parece correcto que los medios de comunicación hablen de "pequeño susto" al hecho de sufrir un infarto, a lo mejor es pequeño porque uno no es consciente de lo que le ha ocurrido 

 Reducir el número de fallecidos o la gravedad de estos eventos es muy sencillo, la dificultad está en que la población aprenda a hacerlo, mejor dicho, que le lleguen correctamente las recomendaciones dietéticas y de estilo de vida, para poder lograrlo.

 Antes de explicar cómo podemos, con cambios en nuestra dieta diaria, reducir el riesgo de sufrir ictus e infartos,  voy a dar algún dato más sobre la evolución de estas enfermedades.

 El más importante es que es un  proceso muy lento que no suele dar señales de alerta, porque no produce dolor ni ningún otro síntoma hasta que se produce el desenlace final. A partir de los 40 años empiezan a darse casos, los cuales se van incrementando a medida que aumenta la edad.

 Difícilmente pueden producirse antes de los 40 años, ya que es un proceso, como digo, lento y muy complejo. Participan muchos factores y al final se obstruye parcial o totalmente el flujo sanguíneo por la llamada placa de ateroma.

 En la imagen está coloreada en amarillo dicha placa. Además, la placa de ateroma puede romperse con facilidad, provocando desprendimientos que obstruyen o rompen  los vasos en zonas alejadas.

 Evidentemente,  las consecuencias de este proceso no se reduce a los infartos y los ictus nombrados en el título, van a producir alteraciones de la salud muy variadas. Por poner un ejemplo, la causa más común de la disfunción eréctil en hombres mayores de 40 años es ésta.
Los factores que clásicamente se han considerado responsables de los infartos y los ictus son la hipertensión arterial, el colesterol alto, el tabaco, la obesidad, el sedentarismo y la edad avanzada entre otros, sin embargo, en los próximos textos que publicaré, especificaré las verdaderas alteraciones bioquímicas que deben evitarse (o pueden mejorarse) mediante la dieta. También introduciré el papel que juega la genética en todo esto. En España, de 1,5 a 2 millones de hombres, entre 25 y 70 años, sufre disfunción eréctil, y la causa es, entre el 60 y el 80 %, vascular.

 Los factores que clásicamente se han considerado responsables de los infartos y los ictus son la hipertensión arterial, el colesterol alto, el tabaco, la obesidad, el sedentarismo y la edad avanzada entre otros, sin embargo, en los próximos textos que publicaré, especificaré las verdaderas alteraciones bioquímicas que deben evitarse (o pueden mejorarse) mediante la dieta. También introduciré el papel que juega la genética en todo esto.

sábado, 15 de abril de 2017

PESCADO Y DEPRESIÓN

De todas las entradas que he publicado en este blog, la que trata sobre el contenido de mercurio en el pescado ha sido la más leída. Me preocupa que algunos lectores piensen que, ante el riesgo, es preferible comer otros alimentos, por eso quiero alertar de los riesgos asociados al bajo consumo de pescado en relación con la depresión, aunque podría haber elegido entre un buen número de enfermedades.

Antes de nada hay que explicar qué sustancias contiene el pescado, en concreto el azul y qué hace que sea un alimento único. Llamamos pescados azules a los que tienen una cantidad de grasa superior al 1% de su peso. Dentro de este grupo se encuentran el atún, el salmón, la caballa, el boquerón o la sardina. La grasa que destaca por sus propiedades biológicas es la llamada omega-3 de cadena larga, para ser más exactos debemos hablar de los ácidos grasos EPA y DHA.  

Puede verse en las etiquetas de algunos alimentos porque se los han añadido, como en algunas margarinas o preparados lácteos, pero no están presentes de manera natural más que en las especies marinas.  Podemos encontrar otros omega-3 en alimentos como los frutos secos, pero no son ni EPA ni DHA. Si bien es cierto que nuestro organismo puede convertirlos en éstos, nuestra dieta actual dificulta este proceso.

¿Por qué son tan importantes los EPA y DHA para la salud?, porqué forman parte de las membranas celulares de cada una de nuestras células influyendo en todos los procesos vitales. Dependiendo del tipo y la proporción de los diferentes ácidos grasos que componen dicha membrana, sus funciones pueden verse afectadas. Así, cuando los ácidos grasos EPA y DHA se encuentran por debajo de la cantidad “saludable”, las patologías que pueden aparecer son importantes, tanto por el número como por la gravedad. 

Por otro lado, hay que recordar que la depresión es una enfermedad caracterizada por el desequilibrio entre neurotransmisores, por eso los tratamientos actúan sobre los niveles de sustancias como la serotonina, noradrenalina o dopamina. Pero, ¿qué produce dicho desequlibrio?. Cada vez hay más pruebas científicas de que la causa de la enfermedad tiene relación con la producción de sustancias inflamatorias, de hecho, las personas deprimidas tienen elevados los niveles de algunas de ellas como las citoquinas.

Y ahora cabe preguntarse, y ¿por qué se producen sustancias inflamatorias?. Se cree que el estrés provocado por acontecimientos vitales produce una alteración del sistema inmunitario e inflamatorio, con la ya comentada producción de citoquinas, que tras una sucesión de acontecimientos bioquímicos desembocan en la alteración de los niveles de neurotransmisores.

No todo el mundo acaba con depresión ante una vivencia dolorosa o traumática ya que depende de varios factores, pero resulta que estudios recientes han encontrado que existe una relación inversa entre sufrir depresión y el consumo de pescado rico en grasas omega-3, es decir, a mayor consumo, menor incidencia de trastornos neuropsiquiátricos. Tanto es así que se están empezando a utilizar como tratamiento para la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

Como conclusión podemos decir que el consumo de pescado azul, por su alto contenido en EPA y DHA, puede frenar el proceso bioquímico que conduce a la depresión o a otras enfermedades del sistema nervioso relacionadas con estados de inflamación. Del mismo modo, actúan moderando las consecuencias de estados inflamatorios de diversa índole, por eso enfatizo que el bajo consumo de pescado puede  afectar seriamente la salud.


Por cierto, hablando del sistema nervioso, pocas embarazadas saben que la captación de DHA por parte del cerebro y cerebelo de su futuro hijo se hace mucho más activa durante el último trimestre del embarazo, por tanto, con las precauciones necesarias, la dieta de las mujeres debe ser rica en pescado azul en los últimos meses de gestación. 

domingo, 15 de enero de 2017

CÓMO EVITAR EL AUMENTO DE PESO DURANTE LA MENOPAUSIA



Hace unas semanas organizamos la Semana de la Salud de la Mujer con el objetivo de informar a mujeres,  en edades cercanas a la menopausia, sobre problemas asociados a este momento de su vida.

Intervine dando una conferencia sobre alimentación,  que inicié preguntando a las asistentes si creían que comían bien. La idea era determinar qué aspectos  de su dieta les interesaban más. Saqué la conclusión de que el miedo a engordar era lo que más les preocupaba.

Por ello voy a comentar algunas cuestiones al respecto, sobre todo, dónde está la clave para evitar el aumento de peso.

La media está en un aumento del 6% del peso inicial, es decir, si pesas 60 kg, engordarás casi 4 kg. Es la media, es decir, hay mujeres que no sufren ninguna variación ponderal y hay otras que aumentan mucho más.

¿Cuál es la causa?.

El factor que más se ha estudiado es el cambio hormonal, es decir, la disminución de los estrógenos que se produce al cesar la edad fértil. Esto altera la secreción de algunas hormonas y otras sustancias que a su vez provoca:
  •         Aumento del apetito.
  •         Reducción de la sensación de saciedad.
  •         Predilección por alimentos grasos.
  •         Bajo consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono.


Existen otras causas, de entre las cuales  quiero destacar  la llamada DESHINBICIÓN DIETÉTICA. Si quieres mantener el peso a raya, este concepto es muy importante. Lo podemos definir como aquella conducta en la que, ante el aumento del apetito, la baja saciedad y la apetencia por alimentos grasos, la mujer se deja llevar y no pone interés en controlar estas sensaciones y sus efectos.

La deshinhibición dietética es,  en muchos casos, lo que marca la diferencia entre coger unos kilos de más o no, con lo que ello supone, a saber:

  • Acumulación de grasa abdominal.
  • Aumento del riesgo cardiovascular por aparición o empeoramiento de los factores de riesgo cardiovascular como la diabetes, dislipemias o hipertensión, entre otros.
  •  Incremento del riesgo de sufrir otras muchas patologías.


¿Qué debes hacer si decides controlar tu peso?

  •          Anota durante una semana qué comes y cuándo.
  •          Ordena tus notas cambiando aquello que puedes mejorar.
  •          Pasa tus notas a limpio, es decir, a un plan dietético semanal.
  •          Este menú semanal debe ser compatible con tu familia, trabajo y vida social.
  •          Revísalo periódicamente conforme vayas comprobando tu peso. Es posible que al principio adelgalces un poco. No te confíes.


Si tienes problemas para hacerlo o para cumplirlo, acude a un profesional con experiencia y de tu confianza, que te ayude a hacer los ajustes necesarios. Verás lo cómodo que resulta.

Necesitarás ayuda si:
  •          Vives sola.
  •          Tu primer embarazo ocurrió a una edad muy temprana.
  •          Si no amamantaste a tus hijos o lo hiciste durante un corto período de tiempo.
  •          La ganancia de peso durante el embarazo fue excesiva.


En estos casos el aumento de peso suele ser mayor, por tanto, es bueno tenerlo en cuenta y buscar asesoramiento.


martes, 23 de agosto de 2016

EDUCACIÓN NUTRICIONAL IGUAL A SALUD


Tras un año de mucho trabajo, retomo la idea de plasmar en el blog lo que anuncié en la presentación,  es decir, alguna novedad, reflexiones y respuestas a dudas, preguntas o preocupaciones que se me formulan en la consulta o en las conferencias.

En estos meses los temas sobre los que quería escribir se han ido amontonando de tal modo que ahora me es imposible elegir alguno para desarrollar una nueva entrada, son decenas, así que recurriré a lo más reciente.

Estoy releyendo un libro de José Mª Ordovás, bioquímico dedicado a estudiar la interacción entre lo que comemos y nuestros genes.

Ordovás está convencido de que muchas enfermedades podrían prevenirse con educación nutricional. Es una opinión que comparto, básicamente por un motivo, porque está demostrado científicamente que incluso el nivel de estudios que posee una persona afecta a la calidad de sus hábitos dietéticos.

Si esto es así y cada vez hay más personas interesadas por mejorar su alimentación e incluso más universitarios en nuestro país, sería lógico pensar que podemos ver una reducción en la incidencia de algunas patologías conforme se amplíe el número de personas preocupadas por comer bien. Pero me temo que no va a ser así, en algunos casos va a ocurrir precisamente lo contrario.

¿Qué hace una persona o una pareja cuando decide mejorar sus hábitos dietéticos? ¿Dónde buscan información?.  Habiendo como hay muchas fuentes y recursos, al final de dicha búsqueda pueden pasar dos cosas: que reduzcan su riesgo de enfermar o que lo aumenten, porque no todo lo que puede leerse o nos cuentan fomenta la salud, a veces es incluso peligroso adoptar ciertas sugerencias.

¿Es fácil saber cómo acertar? Si y no. Depende.

En la última conferencia que impartí hace unos días, una persona del público, al finalizar, confesó públicamente que no lo hacía bien, es decir, que las explicaciones que acababa de oír sobre lo que se entiende por dieta saludable confirmaban lo que ella ya sabía, que comía mal porque no le gustaba ni el pescado ni la verdura.

¿Crees que era una persona joven, tal vez con sobrepeso?. Todo lo contrario, era una mujer de 70 años, en su peso y con una vitalidad envidiable.

El resto del público esperaba una respuesta de mi parte del estilo: “ no seguir una dieta variada aumenta el riesgo de contraer determinadas enfermedades” “ debería hacer el esfuerzo de comer mejor”.

Siendo esto lo más correcto que le podía decir, la respuesta fue otra pregunta: “¿se imaginan que nos entierre a todos?, si esto ocurre…..¿qué hacemos con todos los consejos que les acabo de dar? ¿significa que las recomendaciones de las autoridades sanitarias no son útiles?, ¿dejaría de ser cierto que esto es bueno para la salud?.
No.

1.       La mayor parte de la población mejoraría su salud si siguiera las diez claves que expuse en la charla.
2.       Eso no quiere decir que no exista un porcentaje de personas que pudieran beneficiarse de algunos cambios sobre esos conceptos básicos.
3.    Cambiar radicalmente el patrón dietético que hemos aprendido de nuestros antepasados puede suponer un riesgo para nuestra salud.

Los estudios científicos avalan lo anterior, de hecho, si gracias a la educación nutricional que debiera impartirse en los colegios, la población aplicara unas simples reglas a su rutina dietética, la morbimortalidad se reduciría drásticamente.

Para hacer más visibles estos estudios voy a añadir una pestaña (NOTICIAS) donde iré mostrando de modo resumido lo que los científicos van demostrando o descubriendo respecto a la nutrición o algunas enfermedades relacionadas con ella.

Por cierto, si te preguntas por las diez claves dietéticas a las que me he referido y que fueron el argumento principal de la última conferencia que he impartido, te cuento: tras haberlas escrito en esta entrada las he borrado porque sé que simplificar demasiado respecto a qué comer o dejar de comer puede llevar a malos entendidos y que lo mejor es siempre, personalizar,  en el sentido más amplio del término.

¿Me contradigo si digo que es necesaria una mayor educación nutricional y a la vez no quiero enumerar unos cuantos consejos dietéticos? No, lo que ocurre es que no es lo mismo educar que escribir sobre nutrición en un blog.

Y hablando de educación nutricional, éste es el título (o multitítulo) del libro de Ordovás: “La nueva ciencia del bienestar. Nutrigenómica. Cómo la ciencia nos enseña a llevar una vida sana”.

sábado, 26 de septiembre de 2015

LOS TRAUMAS TAMBIÉN SE HEREDAN



Esta es una historia real (el nombre es ficticio). 

Marío estaba de vacaciones con su mujer en Galicia. 

Debe ser cierto que el color verde relaja porque el paisaje de los prados que podía ver a través de la ventanilla del coche eliminó el estrés acumulado durante su último curso de carrera. 

La excursión de ese día les llevó a encontrarse, de manera inesperada, con una exhibición de cazas militares. Su mujer, que era quien conducía, dirigió el coche hacia la zona que sobrevolaban los aviones para verlos de cerca. A medida que se aproximaban, Marío se sintió invadido por una ansiedad que por momentos se convertiría en pánico. El ruido de los motores desencadenó un malestar irracional y la necesidad de salir de allí a toda prisa. 

En cuanto los aviones quedaron atrás, la inquietud desapareció. 

Siempre pensó que aquello debía tener relación con alguna mala vivencia infantil, ya que se crió cerca de donde hacían las pruebas de los motores del Concorde. Lo extraño era que esto no le hubiera pasado antes en los aeropuertos. 

Veinte años después, una investigadora americana, Rachel Yehuda, experta en psiquiatría y estrés postraumático, que había estado estudiando el estrés en los hijos de los supervivientes del holocausto y un profesor, en Edimburgo, interesado en los efectos del estrés de mujeres embarazadas sobre sus hijos, se unieron para observar cómo iba a afectar la tragedia vivida el 11 de septiembre a los hijos de las madres que se encontraban cerca de la Torres Gemelas cuando ellos aún se encontraban en el útero. 

Las conclusiones fueron que las madres que desarrollaron estrés postraumático estando en los últimos 3 meses de embarazo tuvieron niños con niveles de cortisol (la hormona del estrés) alterado. Por éstas y otras investigaciones anteriores, tienen claro que la memoria de un suceso traumático puede trasmitirse al feto y que éste sufrirá las consecuencias al nacer. 

Y este mes de agosto, tras años investigando el efecto transgeneracional del estrés, la profesora Yehuda ha encontrado que los traumas sufridos, tanto por los padres como por las madres, producen cambios en los controladores de la expresión de sus genes y que estas alteraciones pasan a sus hijos y a sus nietos. Ya no se trata de los efectos directos sobre el feto, hablamos de que los TRAUMAS SE HEREDAN. 

La casa de la madre de Mario fue bombardeada cuando tenía 3 años. Fallecieron dos hermanas de su madre, su bisabuela y una amiguita. Su madre quedó mal herida pero superó esa tragedia como tantos otros niños víctimas de la guerra. El ataque lo lanzaron aviones que llevaban sirenas que solo se activaban cuando realizaban un vuelo, casi en picado, antes justo de lanzar las bombas. Las personas que recuerdan el ataque nunca habían visto un avión, era el año 1938 en un pequeño pueblo español. La visión de esas máquinas voladoras les sorprendió, el silbido de las sirenas les marcó para siempre, a ellos, y tal vez a sus hijos y nietos. 

Cuando Mario oye determinados sonidos como el de los aviones militares, algunas de sus células segregan sustancias como la adrenalina o el cortisol, que son las responsables del estrés que siente. Estas hormonas se producen solo cuando sus genes son estimulados para expresarse. La cuestión es si éstos aprendieron a hacerlo en su momento y le fueron transferidos con la capacidad de reaccionar en determinadas circunstancias. 

No puedo asegurar que exista relación entre la reacción de Mario y lo ocurrido cincuenta años atrás en la casa de su familia, pero me servirá para introducir el tema de la EPIGENÉTICA, una ciencia que explica, cómo, el medio ambiente (alimentación, tabaco, hábitos de vida en general, estrés o hambre) puede modificar componentes del material genético y hacer que los descendientes se vean afectados por estos cambios o marcas durante algunas generaciones, hasta que se “borran”. 

Por poner un ejemplo: existe la posibilidad de cambiar el pelaje de los ratones variando la alimentación de sus madres gestantes. El gen “agouti” es sensible a algunos componentes de la dieta, de modo que en función de cómo sea ésta, las crías pueden ser marrones, amarillas o moteadas. Cuando se suplementa a hembras preñadas con ácido fólico y vitamina B12, el pelaje es principalmente marrón, mientras que cuando la alimentación no se enriquece con estas vitaminas, es amarillo. 

La dieta de nuestros padres o abuelos puede hacer que heredemos un material genético que nos predisponga a tener un mayor o menor riesgo a sufrir determinadas enfermedades, la buena noticia es que, a la vez, los propios hábitos pueden modificar dicho riesgo. 

Y siguiendo con la cadena, nuestros hábitos dietéticos influirán en nuestros descendientes, tanto si somos mujeres como hombres. Todo ser humano recibe la misma cantidad de material genético de su padre que de su madre (casi, para ser exactos), que se parezca más a uno que a otro depende de algo que aún desconocemos. 

Y hablando de traumas y pensando en música, qué mejor que recordar la película El Piano, otra obra maestra del cine. La música es de Michael Nyman, un genio de la música minimalista.


martes, 25 de agosto de 2015

PARA QUE DANI MATEO NO SE ESTRESE....O SI.


El periodista Dani Mateo, en un monólogo que vi hace unos días en El Club de la Comedia explicaba que le produce mucho estrés cumplir con la recomendación de “Cinco al día”.


Y es que una de las pautas dietéticas que se considera muy saludable es tomar 5 raciones diarias  entre fruta y verdura, pero él piensa, según parece, que son todas de fruta y como al parecer es un chico muy responsable y que se cuida mucho, al final del día, si le falta alguna porción se agobia mucho. Pues que sepa que es entre fruta y verdura.

Este objetivo diario es difícil de alcanzar para algunas personas, sin embargo, en principio es bastante sencillo si se toma verdura y fruta en cada comida y cena, y luego se añade una fruta en otro momento del día o un zumo natural, por ejemplo, en el desayuno.
Con esto ya dejo claro que SE PUEDE comer fruta como postre, por si alguien tiene dudas, que me consta que muchas personas no lo saben.

Ahora bien, como ocurre con los fármacos, en esto también existe una dosis. Si nos duele la cabeza o una muela no se nos ocurre tomarnos el analgésico que le daríamos a un niño pequeño y esperar que se nos pase por efecto del medicamento.

Para que los alimentos tengan una función, más allá de la nutricional, y podamos aprovechar todo su potencial, hay que tener en cuenta la cantidad, así, cada ración de fruta y verdura será de 150 a 200 g.

Hoy he preparado berenjenas rellenas y justo una, son eso, unos 200 g. si es mediana, que no es poco. Nadie se ha comido dos mitades, pero lo hemos compensado con ensalada.

En el mercado encontramos bastantes especies vegetales que sirven de alimento, y  por ello, la cantidad de sustancias activas contenidas y distribuidas (eso sí, de manera irregular) en todas ellas es también considerable.  Esto supone que para aprovecharlas todas hay que variar las frutas y verduras que tomamos durante la semana ya que no es lo mismo una zanahoria que una col o una naranja que una manzana.

Cuando se me pregunta si es beneficioso tomar mucha más fruta y verdura que la aconsejada, la respuesta es que como casi todo en la vida, lo bueno, en exceso, puede ser perjudicial. ¿Por qué?.  Porque puede “desplazar” de la dieta  otros alimentos, que es lo mismo que decir, otros nutrientes o sustancias importantes para nuestro metabolismo.

En la consulta me encuentro con muchas personas, generalmente mujeres, a las que les gusta cenar solo fruta. Lo prefieren por diversos motivos. Sea cual sea la motivación,  no lo aconsejo ya que he comprobado que esto provoca, por ejemplo, una baja ingesta de pescado, es decir de omega-3 y de vitamina D, dos sustancias muy importantes para la salud.

Mi recomendación: comprobar la cantidad de fruta y verdura que se consume al día (800 g entre ambas). ¿Le parecerá mucho a Dani Mateo?.

Estoy escribiendo al tiempo que están emitiendo la película INTOCABLE (basada en hechos reales) así que como es una de las mejores películas que he visto y la música está a la altura de esta obra maestra, os dejo una secuencia divertida. 










lunes, 10 de agosto de 2015

PONLE NOTA A TU DIETA.

He asistido a uno de los cursos que organiza la Universidad de Valencia en Gandía. Las profesoras forman parte del equipo de investigadores del estudio PREDIMED, de modo que en la última sesión nos enseñaron las encuestas que utilizaron en la primera edición del estudio y las que están empleando en el PREDIMED PLUS que se encuentra en las fases iniciales, es decir, aún están captando voluntarios.

El primer día, cada uno de los asistentes, se presentó al resto de alumnos.  Había varios estudiantes, un investigador, un psicólogo… y yo, la única que trabaja como asesora nutricional.

De las encuestas que emplean en este estudio, tuvimos la oportunidad de realizar dos que determinan la adherencia a la Dieta Mediterránea (DM)  y un test de sabores muy interesante.

Rellenamos la primera y a continuación dijimos en voz alta la puntuación que habíamos conseguido. A más puntos, quiere decir que más parecida es nuestra alimentación a la DM.  
La gran mayoría de la clase me ganaba en esa competición de A ver quien come mejor. Pensé: “Tierra, trágame”. Pero enseguida me dí cuenta de lo que pasaba ya que es algo que observo a diario en la consulta y que inmediatamente confirmé. Mis compañeros tuvieron que rectificar a la baja sus encuestas en cuanto la profesora enseñó fotografías de lo que eran 200 g de verdura o explicó con un poco más de detalle alguna de las preguntas.

Todos pensamos que comemos mejor de lo que lo hacemos, incluso cuando se nos pide que detallemos qué alimentos componen nuestra dieta somos muy benévolos aunque no lo hagamos concientemente, pensamos que comemos más cantidad de alimentos saludables y menos de los, en teoría, más perjudiciales.

Este es el cuestionario del estudio PREDIMED:

¿Usa el aceite de oliva como principal grasa para cocinar?.
Si = 1 punto
         
¿Cuánto aceite de oliva consume en total al día?.
4 o más cucharadas = 1 punto

¿Cuántas raciones de verdura u hortalizas consume al día?.
1 ración son 200 g.
2 o más raciones al día, siendo una en ensalada o cruda = 1 punto

¿Cuántas piezas de fruta (incluyendo zumo natural) consume al día.
3 o más al día = 1 punto

¿Cuántas raciones de carnes rojas, hamburguesas, salchichas o embutidos consume al día?.
1 ración son 100-150 g
Menos de 1 ración al día = 1 punto

¿Cuántas raciones de mantequilla, margarina o nata consume al día?.
1 porción individual son 12 g.
Menos de 1 al día = 1 punto

¿Cuántas bebidas carbonatadas y/o azucaradas (refrescos, colas, tónicas, bitter)
consume al día?
Menos de 1 al día = 1 punto

¿Bebe vino?¿Cuánto consume a la semana?
7 o más vasos a la semana = 1 punto

¿Cuántas raciones de legumbres consume a la semana?
1 ración son 150 g (cocidas)
3 o más a la semana = 1 punto

¿Cuántas raciones de pescado o marisco consume a la semana?
1 ración de pescado son 100-150 g y de marisco son 200 g.
3 o más raciones a la semana = 1 punto

¿Cuántas veces consume repostería comercial (no casera) como galletas, flanes, dulces o pasteles?
Menos de 2 a la semana = 1 punto

¿Cuántas veces consume frutos secos?
1 ración son 30 g.
3 o más raciones a la semana = 1 punto

¿Consume preferentemente carne de pollo, pavo o conejo en vez de ternera, cerdo, hamburguesas o salchichas?
1 ración son 100-150 g.
Si = 1 punto

¿Cuántas veces consume los vegetales cocinados, la pasta, arroz u otros platos aderezados con salsa de tomate, ajo, cebolla o puerro elaborado a fuego lento con aceite de oliva (sofrito)?
2 o más veces a la semana = 1 punto


Si sumas de 12 a 14 puntos significa que la adherencia a la DM es alta, es media entre 8 y 11, baja entre5 y 7 y muy baja s no consigue más de 4 puntos.

Es importante saber que cada punto de más supone la reducción en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y seguramente cáncer entre otras patologías.

Mi recomendación: Hacer el test y proponerse mejorar la adherencia a la DM hasta conseguir llegar, al menos, a los 12 puntos.

¿Y que ponemos de música?

La Dieta Mediterránea es súmamente rica y aporta a nuestros sentidos infinidad de matices que la convierten en un auténtico placer para los sentidos. Sólo se necesita una buena materia prima. Todo el mundo ha comido tomates, pero si éstos son de alguna de las variedades cultivadas en Valencia, se han dejado madurar bajo el sol del verano mediterráneo, te los regala tu primo Manolo recién traídos de la huerta, los preparas con unas láminas finas de ajo y aceite de oliva virgen….no hay palabras para describir en qué se convierte esta “fruta”.


Lo enlazo con la música. Todo el mundo conoce a Sting, rockero que perteneció a la banda The Police. Creo que en el vídeo comprobamos que, a veces lo más sencillo puede ser suficiente. Para comer saludablemente no es necesario complicarse la vida.

https://www.youtube.com/watch?v=037uSAIahho